"HOY es aquel  MAÑANA  que  AYER  te preocupaba tanto"

  

                  ¿DE DÓNDE VENGO?   English

Muchas veces durante mi vida me hice esa pregunta pero nunca pude realmente contestarla ni averiguar.

 Las circunstancias económicas a veces  y la falta de tiempo por el estudio durante gran parte de ella y luego la responsabilidad de una familia, la de mi especialidad, y la lucha diaria fueron postergando esa inquietud, hasta que llegué a encontrarme con poco que hacer por mi retiro de la actividad médica luego de 36 años intensos e ininterrumpidos y recomencé con el viejo sueño de conocer sobre mis raíces y reconstruir algunos recuerdos desde la niñez ayudado por mi madre que entonces aún vivía y había compartido años con los miembros de los primeros Van Meegroot que llegaron al país. Así fue que comencé por recolectar algunas fotos de mis abuelos, mis padres y mis hijos e hice una especie de "árbol genealógico" con esas fotos, a las que fuí agregando las de los nietos que se sumaban.        

 

                                           

                Pero un hecho fortuito cambió de golpe esa inquietud y la transformó en una necesidad imperiosa de ayudar y completar el rompecabezas: una carta de Sergio Omar Van Megroot con largas listas de nombres de parientes en Bélgica y en Argentina, descendiente él mismo de Augustus Van Meegroot que fuera hermano de mi abuelo Hypolite, y que carecía casi por completo de los nombres de quienes pertenecemos a esta última rama.

Tras un fecundo intercambio de cartas, con datos que iba consiguiendo y que Sergio me aportaba, y por su interés en esta materia y su viaje a Bélgica, y su falta de tiempo para atenderme epistolarmente, decidí adquirir una computadora, yo,  que no sabía una sola palabra del idioma técnico, ni conocía lo más elemental,  y  que felizmente me abrió un panorama hasta entonces inimaginable para mí y lo primero que hice en internet fue buscar Moerbeke-Waas, el pueblo donde todo comenzó y para mi sorpresa encontré direcciones de Van Megroot, a los que contacté de inmediato, y no sólo me respondieron sino que me enviaron fotos, datos y anécdotas y hasta el escudo familiar original.

                                  

Fué una pena no haber tenido esos datos en 1965/68 cuando viví en Inglaterra y los viajes que hice, por Bélgica; haber estado tan cerca de la cuna, en Gent, y no poder conocerla; pero en esos años no había computadoras ni internet, ni comunicaciones tan fáciles, recién empezaban los satélites, la televisión color y Sergio era un niñito.

Estos son algunos recuerdos desde mi niñez, hace ya tanto, de los Van Megroot que conocí. 

                

El  primero,  muy querido, de mi padre Felix Leandro.

Ahora  reposa  junto con mi madre  en Villa Allende.

Parte de los utensilios que utilizó en su oficio, están en el Museo Municipal de Alcorta.

           

  El  segundo recuerdo es de mi abuelo Hipólito.   

                                               Ambos tienen su propia página en  

Cerca de nuestra casa, en Saldán vino a vivir también en 1942, mi tío Domingo Amando, muy parecido al abuelo, física y temperamentalmente, con mis primos Elia Enny y Elsio con quienes compartí muchos años de juegos, aventuras y colegio. El tío Domingo fue un hombre extraordinariamente bueno, religioso, tolerante, lleno de vida y emprendedor, con gran orgullo por su apellido, que paradójicamente le fue arrebato durante muchos años de su vida por  un error administrativo  que se relata más abajo. Siempre compitiendo sanamente con mi padre para ver cuál de los primos lograba más logros en la escuela, el colegio o la universidad que compartieron varios años.

En dos o tres ocasiones nos visitó otro hermano de mi padre: Victor que seguía viviendo aún en Alcorta, con mi primo Ronald, algo menor que yo. Víctor tenía, como mi padre, unos ojos azules intensos, pero era casi pelirrojo de tan rubio, alto y fornido, rubicundo. Otra coincidencia : los tres hermanos Víctor , Domingo y Felix,  eran peluqueros, a veces socios , a veces cada uno por su lado, allá en Alcorta . 

A mi tío Carlos y a su familia creo que  no los conocí, al menos no los recuerdo;  siempre vivieron en Rojas y no había mucho contacto con sus hermanos.

Un día de 1945/46, en el verano, se detuvo un auto hermoso frente a mi casa, un Ford V8, 1945 y de él descendió un hombre enorme, para mí, con cara de bueno, sonriente, rubio y de tez más que rosada; era Domingo, hijo de Augustus, primo de mi padre por partida doble pues sus padres y madres eran hermanos, es decir compartían los mismos apellidos paternos y maternos, ambas familias habían viajado en el mismo vapor desde Bélgica y posiblemente fueran del mismo pueblo y una vez aquí se establecieron en la zona de Rojas, Bs.Aires.

Este Domingo era el "tío rico"de la familia, que venía desde Río Cuarto, en su auto flamante, era socio de la firma Molino Ronchi de la Banda Norte, y llegó con sus hijos: Jorge y Rubén, algo mayores que yo.

Meses después hubo un censo nacional que duró tres días, feriados, y que mi padre aprovechó para que viajáramos a Río Cuarto. Allí conocí a Augustus y Ramona padres de Domingo, ambos la cara opuesta de sus hermanos, Augustus bravo y Ramona dulce, mi abuelo Hypolite dulce y mi abuela Felisa brava, entendiendo por brava de gran carácter y mal humor.

Pasé los tres días con Jorge y Rubén y con sus primos de allá, una multitud de niñas, hijas creo, de Hipólito y de Carlos, a quienes también conocí, aunque no los recuerdo muy bien.

Unos meses después, en 1948 o 49, vino a Córdoba, Augustus, a quien todos llamaban Agustín, para un tratamiento médico por una seria enfermedad en la piel de su oreja izquierda por lo que iba a la vieja Clínica Alemana para que lo irradiaran. Poco después falleció en Río Cuarto.

   Con el correr de los años ,25, regresé a esa clínica que había cambiado                           

 de nombre y  renovado su   fachada,   para ejercer mi especialidad  y cada vez   que pasaba por esa puerta recordaba  al tío abuelo.                                                     

En esa época Jorge, su nieto, anduvo varias veces por la casa de mis padres y debe haber sido verano, porque juntos recorríamos los balnearios naturales de la zona, hacíamos montañismo y corríamos aventuras de jóvenes adolescentes con mi envidia por sus pantalones largos, que debí esperar unos meses más para poder lucirlos, ya que en esa época llegaban con los 15 años. Eran otros tiempos y otras costumbres.

En un viaje  que hice a los 15 años, solo, para visitar tíos y abuels en Alcorta, y Rosario  aproveché para ver a mi primo Néstor, que había sido mi compinche en mi niñez y a quién ya no tuve más oportunidad de visitar y que muchos años después, un día en 1999 me llamó por teléfono y me enteré que tuvo un hijo que se llama Walter por mí...

En 1962 partí para Estados Unidos y en mi viaje a Bs. As. pasé por Alcorta y ví a la abuela Felisa Van Dale por última vez. Y no pude dejar de recordar que esa mujer regordeta, bajita, de carácter fuerte, con andar de pato, la "curandera" de cosechas de todos los chacareros de la zona, durante años, había sido y aún lo era, todo energía.

Por entonces, mi tío Víctor y sus hijos ya no vivían más allí.

 

Y ahora pienso porqué el apellido agregó una E en la Argentina en la rama Hypolite ? según mi padre, porque le habían dicho que originariamente  era así  y como en la rama Augustus algunos también  son con dos Ees,  quizás lo fuera, además en un libro que me facilitó Sergio   sobre Moerbeke Waas, en la    página 33 se nombra a Fiel VanMEEgroot.  También decía mi padre que la partícula " Van",  era escrito en minúscula y aquí creció a mayúscula  y que la raíz Meegroot, tenía relación con madera o  aserradero o relativo a la madera, según le dijo una   vez otro belga flamenco.    Sin embargo al recolectar  recientemente las partidas de nacimiento,casamiento  y defunción de mi abuelo y de mi padre ví con sorpresa que ambos tenían  una sola E en su apellido, pero Felix, obstinadamente tanto en su libreta de enrolamiento como en mi partida de nacimiento firmó con doble E...

         

                

Hay que reconocer que hasta donde yo sé, las autoridades o empleados de ese fin de siglo XIX y comienzos del XX, no eran por cierto muy literatos, y  mis abuelos eran prácticamente analfabetos, al menos en castellano, luego de su complicado idioma natal flamenco, y  firmaban copiando su nombre, como se vé en su acta de casamiento nº 93, donde figura como Hipólito Van Megroote y él firma Hippolito Van Meegroote.

          

Pero lo que le ocurrió a mi tío Domingo excede todas las barreras.

Cuando nació en 1907,mis abuelos vivían en la zona rural de Santa Teresa, Sta.Fé, y el juez de paz de esos días lo anotó como le sonó, influenciado quizás por la colonia italiana de la zona como BALMEGROTTI. Pero él no lo reconoció y no sé cómo hizo pero se casó, anotó sus hijos e hizo todos sus negocios con el apellido original hasta que un buen día tuvo que hacer una especie de juicio para recuperar su identidad, su matrimonio e hijos y desprenderse del italiano señor Balmegrotti.

                  

Pasaron los años, mis hijos se hicieron adultos y como periódicamente ocurre en nuestro país, ocurrió una ola de ansiedad por obtener la nacionalidad de padres o abuelos y mi hijo Marcos fue al Consulado Belga en Córdoba para averiguar, en 1990 y allí le pidieron una serie de documentos  de los antepasados para justificar la descendencia. Mi padre y mi abuelo ya habían fallecido y Sergio todavía no me había   contactado para  darme  la mayoría de los datos de Bélgica. De manera que hubo de postergarse su ilusión hasta este presente de internet,  en que,  al contar con todos los antecedentes y papeles necesarios los presenté  en el Consulado de Bélgica en Córdoba,   simplemente para sentir el orgullo de ser Argentino  por nacimiento y Belga por sangre desde Agosto 2003.

He visto con orgullo, satisfacción y, a veces, pena, los rostros de quienes nos precedieron y nos hicieron lo que somos, y con inmensa alegría los de las generaciones que me siguen, confiando que haya podido transmitirles los mismos principios que me infundieron mis mayores, aunque debo confesar que en mis hijos  la siembra no fué en terreno apto.

2   Diciembre   2007

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